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Ten paz

Estos últimos días han sido de mucho silencio para mí. El martes de la semana pasada viví una de las experiencias más angustiantes de mi vida. Sentí una vez más el dolor de la pérdida. Tuve que llorar bajito y gritar en silencio. Solo quien ha pasado por eso sabe cuánto duele.
     Sentir aflicción es algo normal. Forma parte de la vida. Pero no es correcto permitir que la angustia se apodere de nosotros. Cuando había llorado hasta más no poder, que mi cara estaba ya hinchada, recordé que uno de los reyes de Israel, llamado David, también pasó por muchos momentos angustiantes y en una ocasión le escribió a su propia alma: "¿Por qué te abates, oh alma mía? ¿Y por qué te turbas dentro de mí?"
     Sinceramente creo en la necesidad de expresar nuestras emociones y dramatizar todo lo necesario, pero después de todo, levantarnos y resplandecer. Días mejores vendrán. Las cosas malas llegarán siempre que puedan, por eso debemos tener siempre pazen nuestros corazones.
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Dejar ir

La vida a veces se arrebata lo que estaba antes muy cerca de nosotros. Un pedazo de nuestra alma que se aleja y se lleva un trozo de nuestros corazones. Lo mejor es dejar ir aunque duela y anhelemos que vuelva y lo echemos de menos. Nunca pensé que perder a una persona sería tan doloroso, de hecho, no pensaba que la palabra separación sería utilizada para referirse a nosotros. Así es como se pasa cada lección, hiriéndonos y aprendiendo, al final, ¿quién nunca se llevó una decepción? Las personas van y vienen, pero la vida continúa adelante a todo velocidad, como un tren sin freno.  No dejes que tu mundo se acabe, solo porque una persona haya decidido marcharse de él.



¿Por qué soportar el dolor?

Las lágrimas son pequeñas gotitas, casi insignificantes, que a menudo descienden desde nuestros ojos. A veces no sabemos por qué lloramos, si es por tristeza, angustia, desesperación, rabia... Simplemente lloramos y todo el mundo alguna vez en su vida debió de haberlo hecho. Es curioso, pero nuestros momentos más difíciles son los que más recordamos. Creo sinceramente que esos momentos, a pesar de ser dolorosos, son los más importantes en nuestras vidas.
    Yo ya he vivido momentos en los que me he angustiado grandemente. El dolor era tan real que parecía que en un momento u otro mi corazón iría a explotar. Durante esas etapas, recuerdo que no entendía nada. Incluso cuestionaba si existía realmente la justicia, porque si fuera real, ¿cuándo iba a prestarme atención? Y solo después de haber pasado por todos mis momentos de encerramiento en mi habitación, llorando y sufriendo sola y callada, descubrí que cuando las cosas más importantes de nuestra vida suceden, normalmente no sabe…

Lo que no mereces

Hoy con mucho cariño y respeto me gustaría dedicar estas palabras a todas las mujeres que las lean. A veces olvidamos quiénes somos y aceptamos cualquier tipo de amor. Nos entregamos a cualquiera (no hablo solo de una relación amorosa, hablo de cualquier tipo de relación) y dejamos que nos manipulen, que nos moldeen y acabamos siendo manejados como títeres  o arrastrados como hoja por el viento a cualquier parte. Recuerdo que una vez me entregué entera a una relación que fue muy sufrida y cuando se terminó, una de las primeras cosas que pensé fue: "no era lo suficientemente buena para él". ¿Cómo así? Nuestro valor parece disminuir cada vez que los moretones van apareciendo en nuestra alma. Entregamos con facilidad nuestro corazón a personas que no lo cuidarán bien. ¿Y por qué lo hacemos? Porque aceptamos el amor que creemos que nos merecemos. Eso es algo común en personas, que al igual que yo, muchas veces se sienten inseguras y para alcanzar la seguridad, se conforman con c…

La cueva de los tesoros

Una mujer pobre paseaba con su hijo por un bosque, cuando oyó una voz que venía de dentro de una cueva:
-¡Aquí dentro hay mucho oro, plata y piedras preciosas! ¡Coge lo que quieras!
Un poco dudosa, miró dentro de la cueva y se dio cuenta de que realmente estaba llena de tesoros.
-¿De verdad puedo coger lo que quiera?
-Sí, pero solo podrás llevar una bolsa y solo tendrás dos minutos para escoger lo que vas a llevar. Después de ese tiempo, ¡sal corriendo! pues la cueva se cerrará para siempre con todo lo que esté dentro.
Agobiada por el tiempo y con tantas opciones  delante, la mujer escogía, juntaba, cambiaba, volvía a cambiar...
-Solo te quedan 10 segundos...9...8...
Ella cogió algunas otras piedras preciosas y salió corriendo.
Ya fuera, pudo ver como la cueva se cerraba. Miró la bolsa y vio todo lo que había cogido y que ahora era rica y podría darle a su hijo una buena vida.
-¡Dios mío! ¡Mi hijo!
Con las prisas se olvidó a su hijo dentro de la cueva.

¿Cuántas veces hemos dado priorida…

Alguien en ti te necesita

Existen cosas malas en nuestras vidas que parecen insignificantes, pero en realidad son muy peligrosas porque en un momento u otro acaban cobrando raíces e instalándose en nuestros corazones.      El corazón humano es una fábrica de ídolos. Nos apegamos a cosas tan vanas. Con un poco de descuido, acabamos dejando que cualquier hábito malo o cualquier pensamiento destructivo forme parte de nosotros, hasta que llega un momento en el que la situación se vuelve insostenible y acabamos hundiéndonos en una profunda desesperación.     Hay una fuerza en nuestro interior que grita cuando algo no está bien y nos suplica transformarlo. Tenemos un alma que  necesita nuestros cuidados, y a veces la dejamos desaseada, sucia y llena de heridas abiertas. Nos preocupamos más con el exterior, cuando en realidad hay un ser dentro de nosotros que pide a gritos un poco más de atención.      Cuando hablo de cuidar el alma y el corazón me refiero a remover todo aquello que sea basura y que provoca desor…

Luchar o morir

Una vida rodeada de silencio. Gritar y no ser escuchada. Que suene solo el clamor de un alma pidiendo ayuda. Nadie lo comprende. Todo parece tan oscuro.  Como si la esperanza se hubiera esfumado. Entonces alguien recuerda que existe una escapatoria que le pondrá fin a todo. Una voz que dirá que el sufrimiento se habrá acabado si invocas a un ser conocido por ser despiadado, pero que en realidad puede ser la solución a ese problema infame: la muerte.
    A partir de entonces, los pensamientos son invadidos por la idea de decirle adiós a todo: al tiempo, al amor, a la familia, a los sueños,  a los planes, a la vida... Y esa idea persiste tanto en quedarse. ¿Hablar con alguien? Eso queda prohibido. ¿Qué podrán decir? ¡Nada!
     Se empieza después a maquetar la estrategia: primero las pastillas, luego escribir una nota explicándolo todo, tumbarse en la cama, cerrar los ojos y esperar a que llegue la oscuridad o la luz (¿quién lo sabrá? )
    El día de concretar el plan llega. Los pas…